Los filtros verdes de macrofitas en flotación, gracias a su mínimo gasto
energético, alta efectividad y economía
de mantenimiento, junto con la producción de biomasa vegetal, ayudan a la
consecución de los objetivos
incluidos en el Protocolo de Kyoto y la Directiva Marco del Agua.
Sin embargo, es precisamente en los núcleos rurales donde se pueden
desarrollar los llamados “sistemas blandos” para el tratamiento de aguas
residuales, cuya característica principal es el imitar el proceso de
autodepuración de las aguas que las plantas producen de forma natural lagunas y
ríos. Consumen poca energía convencional y son de bajo coste.
Algunos de los sistemas blandos que se utilizan tradicionalmente son el lagunaje,
donde el agua residual se vierte sobre una serie de lagunas en las que se
produce la depuración, o los filtros verdes, como es el riego sobre superficies
herbáceas, o los filtros verdes de especies leñosas, como es el caso de choperas
o mimbreras donde se vierte el agua residual. Entre los inconvenientes de estos
sistemas destacan los riesgos sanitarios, la contaminación de acuíferos, la
presencia de insectos y la generación de malos olores.
Los Filtros mediante Macrofitas en Flotación El sistema de depuración mediante
Macrofitas en Flotación es una nueva técnica capaz de lograr el tratamiento de
las aguas residuales utilizando plantas de tipo emergente transformadas
artificialmente en flotantes. La novedad del sistema consiste en conseguir que
plantas que naturalmente se encuentran enraizadas en el fondo de los cursos de
agua o en sus orillas, se desarrollen y lleguen a completar su ciclo vital
flotando en canales impermeabilizados. Este sistema elimina parte de los
inconvenientes de los sistemas flotantes y de las macrofitas emergentes
enraizadas.
Este tipo de filtro es capaz de realizar un tratamiento secundario y terciario
del agua residual, eliminando no sólo la materia orgánica, sino también fósforo
y nitrógeno.
Al crecer flotando, estas especies forman una densa esponja de raíces y rizomas
que ocupan todo el volumen del vaso (laguna o canal), y obligan a que el agua
circule por esta maraña de vegetación, que actúa a su vez de soporte de los
microorganismos que degradan la materia orgánica. Las plantas deben ser en lo
posible autóctonas de la región.
Se disponen de tal forma que sus raíces, rizomas, y parte del tallo, se
encuentran sumergidos. Hasta la fecha se ha trabajado especialmente con carrizos
(Phragmites sp.), esparganios (Sparganium sp.), juncos (Scirpus, Schoenus),
lirio de agua (Iris pseudocorus) y espadañas o eneas (Typhasp.).
Las ventajas del sistema FMF son: Economía en el mantenimiento y facilidad de
implantación.
La vegetación del filtro“digiere”los fangos, lo que evita el problema
degeneración de este tipo de residuos.
Mayor rendimiento de depuración que otros sistemas de
filtración“verdes”o“blandos”, ya que todo el sistema radicular está bañado por
el efluente y todo el efluente circula por la malla depuradora.
Facilidad de cosecha de la biomasa, tanto aérea como sumergida. La renovación
del sistema no implica su destrucción como en el caso de filtros con plantas
enraizadas.
Por otra parte, una vez estabilizado el istema, se produce una gran cantidad de
biomasa, que debe ser retirada mediante cortes periódicos para que el sistema
siga bombeando nutrientes. Esta biomasa alcanza los 2,23 kg/m2 de materia seca
anual de la parte aérea para el caso de la enea (Typha latifolia L.), que puede
ser utilizada en alimentación ganadera o con fines energéticos (un metro
cuadrado de canal produce igual poder calorífico que un litro de petróleo).
También se almacenan anualmente 1 kg/m2 de azúcares y almidón en los rizomas,
que podrían ser utilizados en la producción de etanol)
El sistema ha sido desarrollado por el Departamento de Producción Vegetal:
Botánica de la E.T.S. de Ingenieros agrónomos de Madrid y está patentado por la
Universidad Politécnica de Madrid.
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